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domingo, 7 de julio de 2013

Leyenda del Baobab







 Curioso árbol, ¿eh?, y magnífico, uno de los más espléndidos con que la Madre Naturaleza nos ha podido obsequiar. Hay muchas curiosidades y cosas interesantes para hablar sobre él, pero hoy me voy a centrar en las leyendas, que hay muchas, que se cuentan en África, todas hermosas. Y como tengo que decidirme por una de ellas pues elijo ésta, que trata del castigo que le dieron los dioses por su vanidad.

 





Se cuenta que hace muchos, muchos años, al principio de la vida, el baobab era el árbol más espectacular sobre la Tierra; de hermosas hojas verdes y brillantes, y unas flores de delicados colores y agradable perfume.

Los mismos dioses, maravillados de su hermosa creación le concedieron un don, el de la longevidad, para que así se perpetuara su gran obra. A partir de ahí creció sin parar, cada vez más alto, potente y fuerte; ésto hizo que fuese imposible que el calor del sol llegara a las demás plantas, impidiéndoles crecer y haciendo que el frío se adueñase de todo.

 


 


El baobab había adquirido tanta soberbia y vanidad que no le importó en absoluto los problemas que estaba causando, y además retó a los dioses diciéndoles que llegaría a alcanzarlos. Éstos, enfurecidos con el árbol lo castigaron plantándolo al revés, dejando sus preciosas hojas y flores bajo la tierra, y a esto se debe el curioso aspecto que tiene actualmente; parece que las raíces, mirando al cielo estén suplicando el perdón por su arrogancia.







4 comentarios:

  1. Creo recordar, como curiosidad sobre este árbol, que es de hoja caduca, pero la pierde en verano, no en invierno, para protejerse de la excesiva evaporación por el extremo calor. ¿Es así? Saludos desde El Terrao.

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  2. Ineresante y bonita leyenda.¡ Ojala! pudieramos aplicar ese castigo a algunos humanos,la vida sería más agradable.

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  3. Yo creo que esta leyenda que nos cuentas.. así como muchas historias y fabulas, nos hacen reflexionar sobre nuestras propios sentimientos y emisiones, que en ocasiones no controlamos y son la causa... -incluso- de nuestras penas y desdichas. Mas que castigar a los que vemos hacer "el mal", debemos reflexionar introspectivamente, y pensar en lo que nosotros mismos provocamos.
    Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. -Proverbio chino

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